¿Por qué es crítica la toma de decisiones en entrenadores/as?

Gran parte de la labor de los entrenadores/as se basa en la toma de decisiones que, inevitablemente, tienen que realizar.

Hablamos de decisiones de diversa índole: unas más complejas que otras, unas abarcan un momento puntual frente a otras que abarcan periodos más largos, unas con influencia a corto plazo y otras más estratégicas, etc. Y además, la toma de decisiones que se ve encuadrada en unas circunstancias concretas y específicas de que cada situación y que varían dependiendo del momento, del equipo, de lo calve que sea, etc.

Y entonces, habiendo tantas variables que influyen ¿cuál es el mejor estilo de toma de decisiones? ¿qué tipo de líder es el más efectivo? La respuesta dice como la canción: “depende“. Y ¿de que depende? pues de las circunstancias.

A continuación vamos a repasar los diferentes estilos de liderazgo y las circunstancias que aconsejan seguir uno u otro:

  • Estilo autocrático: el entrenador/a toma las decisiones sin consultar ni hacer partícipes a sus deportistas, simplemente les informa.
  • Estilo consultivo: el entrenador/a consulta a todos o algunos de sus deportistas, aunque se reserva la decisión final, teniendo en cuenta o no las opiniones de sus deportistas.
  • Estilo participativo: también conocido como democrático, el entrenador/a permite participar a los miembros del equipo en la decisión y se posiciona como uno más. La decisión suele tomarse por consenso o por votación.
  • Y por último, el estilo delegatorio, el entrenador/a delega la responsabilidad de decidir en los miembros del equipo y su papel se limita como mucho a anunciar la decisión tomada.

Circunstancias que aconsejan el uso de un estilo u otro:

  1. La urgencia de la decisión: en general, cuando se trata de decisiones urgentes, el entrenador/a debe adoptar un estilo autocrático (por ejemplo, si tiene que decidir durante el transcurso de un partido si hace un cambio de jugador/a, cuando van perdiendo). En momentos puntuales, también puede delegar la decisión en un deportista siempre que esté capacitado para tomarla; por ejemplo, en una tanda de penaltis, delega la decisión en el especialista de tirarlos.
  2. La calidad de la decisión a tomar: algunas decisiones requieren más calidad de otras, cuando ésta sea decisiva, por ejemplo cuando hay que decidir la estrategia para una competición, en general deben ser tomadas con un estilo autocrático o consultivo.
  3. La información de la que dispone el entrenador/a: cuando dispone de la información necesaria para tomar la decisión, puede utilizar un estilo autocrático, sino le puede interesar utilizar otra estilo (consultivo, participativo o delegatorio). Por ejemplo, si tiene una competición contra un rival que no conoce bien, pero una de sus jugadoras tiene más información, puede consultarle antes de tomar la decisión.
  4. La complejidad del problema: si se trata de un problema complejo, el estilo participativo no es recomendable, resultando más apropiados el consultivo o autocrático. Por ejemplo, si se está en una mala racha de varios partidos sin ganar, se pueden reunir a los jugadores de manera individual o en grupos para consultarles su opinión de lo que sucede y pedirles sugerencias al respecto, así estaríamos utilizando un estilo consultivo. Y el estilo delegatorio se podría utilizar únicamente si un miembro del equipo es experto en el problema.
  5. Si es importante o no la aceptación de la decisión por parte de los deportistas: en determinadas decisiones es importante la aceptación y compromiso del deportista, por ejemplo, que el deportista cambie un gesto técnico, será eficaz si el mismo la acepta y comprende la importancia. En este caso lo aconsejable es seguir un estilo participativo, en el que el deportista y entrenador/a tomen la decisión de manera conjunta.
  6. El poder del entrenador: en función del grado de autoridad que tenga el entrenador/a podrá tomar decisiones más autocráticas o menos, sin embargo, hay que tener en cuenta, que cuando el poder no es un atributo estable, el entrenador puede desgastarse en la medida que lo hacen sus decisiones. Y por tanto, sería recomendable que dejara las decisiones autocráticas para los momentos que realmente lo requieran.
  7. La cohesión que tiene el equipo: si se entrena a un equipo que está muy cohesionado, el entrenador/ar puede utilizar un estilo más consultivo, participativo o delegatorio. Sin embargo, las dos últimas son difíciles de utilizar con equipos de baja cohesión, pues pueden crear conflicto y dividir más el grupo.

A menudo, los entrenadores/as con menos habilidades usan el estilo autocrático en la toma de decisiones. Sin embargo, debemos ser cautelosos al respecto, ya que si siempre asumimos la responsabilidad de la decisión, acabaremos desgastándonos, perderemos autoridad, y lo más importante, el liderazgo.

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Buceta, J.M. (2016). Psicología de los entrenadores deportivos. Madrid, España: UNED.

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