¿Cómo nos influye la motivación extrínseca?

Vamos a hablar del continuo que existe dentro de la motivación extrínseca, un continuo que va de tener mayor regulación externa, a menor, según nos acercamos a la motivación intrínseca.

Así que comenzaremos describiendo los factores que más favorecen la motivación extrínseca:

1. Cuando la conducta se realiza para satisfacer una demanda externa o por la existencia de premios o recompensas, nuestra conducta se basa en circunstancias externas.

La regulación externa constituye el típico caso de motivación por la búsqueda de recompensas o evitación de castigos, tiene un locus de control externo.

Así, sería la situación en que se encuentran muchas personas que practican actividad física porque “los demás me dicen que debo hacerlo”, “los amigos, la familia, mi pareja, etc. me presionan para que haga ejercicio”, “el entrenador me dice que debo mejorar mi marca en 5 segundos si quiero hacer algo esta temporada”, etc . Pero realmente es algo que le da igual. ¿Es tu caso?

2. El segundo tipo de motivación extrínseca es la regulación auto-ejecutada o introyectada. Y está asociada a las expectativas de auto-aprobación, evitación de la ansiedad y el logro de mejoras relacionadas con el ego, en aspectos tales como el orgullo. La regulación de la conducta sigue teniendo todavía un locus de control externo.

En este caso, los motivos de participación en una actividad, son principalmente el reconocimiento social, las presiones internas o los sentimientos de culpa.

Encontraríamos a aquellas personas que muestran opiniones o sensaciones respecto a la práctica como “me siento mal si no he practicado”, “siento que he fallado si no he realizado un poco de ejercicio”, o “me siento mal por haber faltado al entrenamiento”.

3. Otro tipo de motivación extrínseca, es la que se llama regulación identificada, que se va acercando, cada vez más, a la motivación intrínseca. Aquí la conducta es altamente valorada y el individuo la juzga como importante, por lo que la realizará libremente aunque la actividad no sea agradable.

Ocurre cuando una persona se identifica con la acción o el valor que expresa. Por ejemplo, imaginemos a un sujeto que sale a correr desde hace poco tiempo. Es posible que la actividad no le resulte agradable, pero sabe que le reportará beneficios físicos y psicológicos.

4. La regulación integrada. En este caso, la conducta se realiza libremente. La integración ocurre cuando la persona evalúa la conducta y actúa en congruencia con sus valores y sus necesidades.

Sería el caso de aquellas personas que se comprometen con la práctica físico-deportiva porque forma parte de su estilo de vida activo.

En la medida en que nuestra motivación se acerque a la motivación intrínseca, será más fácil que nos mantengamos constantes en la tarea y significará que disfrutamos de ella, simplemente por el placer de realizarla. Además, es importante que tanto nosotros, como aquellos que tienen la capacidad de influir en nuestra motivación, conozcan los motivos que nos mueven hacia la acción, y cuáles deberían potenciar.

Moreno, J.A., Martínez, A. (2006). Importancia de la tería de la autodeterminación en la práctica físico-deportiva: fundamentos e implicaciones prácticas. Cuadernos de Psicología del Deporte. Vol. 6, núm 2, ISSN: 1578-8423

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