¿Cómo favorecer el proceso de recuperación cuando se lesiona un deportista?

En primer lugar, tanto entrenadores como deportistas, tienen que aceptar que la lesión forma parte de la práctica deportiva de todos los deportes, y especialmente, de aquellos en los que hay contacto, siendo el fútbol uno de en los que más lesiones se producen.

El proceso de rehabilitación del futbolista lesionado está influido por muchos factores, desde el pronóstico de recuperación, la situación y rol que tiene al lesionarse (edad, titular o suplente, con o sin contrato, etc.), el apoyo social (familia, compañeros, entrenador y equipo técnico), hasta las variables personales, tanto físicas como psicológicas que veremos a continuación. Ahora vamos a entender qué pasa en la mente del deportista al lesionarse.

Un deportista cuando se lesiona siente de manera inmediata dolor, disfunción motriz, y alteraciones en su estado de ánimo, que van a condicionar el proceso de recuperación, manifestando tres tipos de respuestas generales:

  • Procesa la información acerca de la lesión: se centra en el dolor asociado a la lesión, en el diagnóstico y en el pronóstico de la misma.
  • Tiene una reacción emocional: el deportista manifiesta reacciones emocionales, como sentimiento de vacío o aislamiento, desequilibrio emocional, etc. Que va a depender de variables individuales.
  • Y por fin, una vez que ha aceptado la situación, empieza a formarse expectativas y a desarrollar estrategias de afrontamiento positivas.

¿Y qué puede hacer el equipo técnico al respecto?

La labor de los profesionales que rodean al deportista debe focalizarse en favorecer la adherencia al programa de rehabilitación, y para ello, se tienen que centrar en:

1. Fortalecer la autoconfianza del deportista respecto a los recursos y posibilidades de recuperación. Se tienen que transmitir mensajes positivos y de confianza respecto a los recursos que posee el deportista para recuperarse, incluso se pueden utilizar como modelo y ejemplo otros deportistas que hayan tenido lesiones similares y que se hayan recuperado satisfactoriamente. En el caso de que haya algún déficit, se le deberá ayudar a fortalecer o desarrollar aquellas habilidades o recursos que necesite, hasta que se sienta capaz de afrontar el proceso.

2. Fomentar el apoyo social que recibe de sus compañeros, familia, amigos… Tenemos que intentar que los compañeros de equipo se interesen por el estado del lesionado, le pregunten e incluso se desplacen a verle. Tiene que seguir sintiéndose parte del grupo. La familia y amigos van a ser un gran apoyo, tanto anímico, como asistencial en los casos que tengan que acompañar al deportista a la rehabilitación. Y no podemos olvidar, que la buena relación que se establece con los profesionales técnicos (fisioterapeuta y entrenador) va a resultar determinante en la adherencia al programa.

3. Establecer metas y evaluar el progreso, el deportista tiene que ser consciente del avance. Especialmente importante en las lesiones de larga recuperación, es fundamental que vea los progresos, le ayudará a seguir motivado, y aumentará la percepción de control respecto al efecto e importancia de sus acciones en la recuperación.

4. Aprovechar para que el psicólogo le ayude a mejorar sus habilidades mentales, tales como la concentración, relajación, tolerancia a la adversidad, inteligencia, emocional, incluso es un buen momento para que siga entrenando mediante la práctica de la visualización. 

El objetivo tiene que ser que el deportista lesionado se reincorpore con más fortaleza mental y competencias, incluso que antes de la lesión.

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