Entrenadores y entrenadoras ¡con inteligencia emocional, por favor!

Así es, creo fervientemente que un entrenador o entrenadora, un líder o cualquier persona que tenga un equipo a su cargo, debería tener una buena inteligencia emocional.

La buena noticia es que se puede desarrollar, ya que la inteligencia emocional se compone de habilidades innatas y otras aprendidas. ¿La mala noticia? Que hay aspectos que no se pueden aprender. Una buena inteligencia emocional requiere que haya interés genuino por los demás, por sus experiencias y sentimientos. Si se carece de ello, las posibilidades de desarrollar la inteligencia emocional son mínimas.

¿A qué llamamos inteligencia emocional?

La inteligencia emocional sería la capacidad de percibir nuestras propias emociones y las de los demás, comprenderlas y gestionarlas satisfactoriamente.

La habilidad más básica con la que hay que contar para desarrollar nuestra inteligencia emocional es la apertura emocional y la conciencia de uno mismo.

¿Por qué considero fundamental que un entrenador tenga inteligencia emocional? Las razones son muchas, así que mencionaré las que se me hacen más evidentes:

  • Primero, el trabajo del entrenador o de un líder se realiza a través de personas, y las personas nos movilizamos principalmente a través de nuestras emociones.
  • Segundo, una de las herramientas más importantes que tiene el entrenador o el líder para enseñar, es su propio ejemplo, por lo que sería importante que fuera una persona con autoconsciencia y habilidades de gestión emocional, especialmente cuando se dirigen equipos infantiles.
  • Tercero, porque el entrenador o el líder se van a tener que enfrentar a situaciones difíciles, que movilizan muchas emociones en sí mismos y en las personas que componen sus equipos. Por ejemplo, cuando en el fútbol no todos los jugadores van convocados y el entrenador tiene que descartar a unos cuantos, necesitará de una buena inteligencia emocional para que los conflictos creados sean los mínimos posibles, o para poder solucionar satisfactoriamente aquellos que surjan.

La empatía, el respeto y la honestidad con las personas que se lidera (para mi forma de verlo) son la base de cualquier trabajo que se vaya a desarrollar cuando hay personas implicadas.

En artículos venideros profundizaremos un poco más en las habilidades necesarias para tener una buena inteligencia emocional.

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