Nuestro cuerpo en la gestión de las emociones

Es necesario que aprendamos a gestionar nuestras emociones atendiendo no solo a nuestro pensamiento (a cómo pensamos que estamos), sino, y en especial, poniendo el foco en nuestro cuerpo. Además, tenemos que tener presente que las emociones son reacciones psicofisiológicas, y que cuando no las atendemos o evitamos pueden ser origen de enfermedades psicosomáticas, que cada vez más comunes en nuestra sociedad.

Por ello, es importante que aprendamos a abrirnos a las sensaciones y emociones que experimentamos en nuestro cuerpo, ya que así, nos damos la oportunidad de comprender qué sentimos y cómo cuidarnos con lo que estamos experimentando.

A continuación veremos algunas partes de nuestro cuerpo que están directamente relacionadas con la expresión emocional.

El corazón percibe y siente

En el corazón y en el aparato digestivo tenemos circuitos de neuronas. Así es, no solo percibimos y sentimos gracias a nuestra mente. Tenemos neuronas localizadas en distintas partes de nuestro cuerpo que constituyen circuitos neuronales (son como pequeños cerebros), capaces de formar sus propios recuerdos. Secretan su propia adrenalina, oxitocina y otras neuronas que actúan directamente en el cerebro e influyen en cómo nos sentimos emocionalmente. Por ejemplo, el corazón cuenta con unas 40.000 neuronas.

El sistema entérico (SNE), segundo cerebro

El SNE se encuentra en las envolturas que recubren los distintos órganos del sistema digestivo. Se conoce como segundo cerebro, ya que alberga unos 100 millones de neuronas. Es un sistema muy complejo, capaz de actuar independientemente del encéfalo, y como decíamos, de recordar, aprender…

El sistema nervioso autónomo, nexo de unión

El sistema nervioso autónomo es el nexo de unión más fuerte entre el cerebro emocional (sistema límbico) y el resto de órganos. Se encarga de controlar las acciones involuntarias, tales como los latidos cardíacos, la presión arterial, la respiración, la digestión, la sudoración… Y para ello se sirve de dos sistemas que le ayudan a acelerar estas funciones cuando es necesario (el ramal simpático) o disminuirlas (el ramal parasimpático), en resumen:

  • El sistema nervioso simpático (sistema acelerador del organismo) libera adrenalina y noradrenalina aumentando la presión arterial, ritmo cardiaco… Es decir, prepara al cuerpo para reaccionar ante una situación de estrés, produciendo las reacciones de lucha y huida.
  • El sistema nervioso parasimpático (sistema de freno) libera acetilcolina y nos ayuda a volver a estados de calma y relajación. Nos ayuda a recuperar nuestro equilibrio.

Por lo tanto, si incidimos en nuestro sistema nervioso autónomo, también influiremos en nuestro bienestar emocional. En el siguiente artículo veremos de qué maneras podemos trabajar con nuestro cuerpo para gestionar nuestras emociones y cuidar nuestra salud emocional.

Servan-Schreiber, D. (2004). Curación emocional : acabar con el estrés, la ansiedad y la depresión sin fármacos ni psicoanálisis ([1a. ed.], Ser. Ensayo). Kairós.

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